Desde la Agrupación de Trabajadores queremos expresar nuestra solidaridad con la compañera de ADM que ha interpuesto una denuncia por agresión y sexual contra el CEO de la productora, Gustavo Fuentes. Lo que hemos conocido de esta persona, sus actitudes, su forma de conducirse pone los pelos de punta, provoca un profundo asco, constata que queda mucho por conseguir, que las mujeres siguen siendo, para algunos hombres, sólo un objeto que usar a su antojo.

Desde la AT agradecemos el trabajo que ha realizado Dani Cela en eldiario.es y que nos reencuentra con el buen periodismo, el que pone el foco en las injusticias y aflora comportamientos que hay que erradicar.
Será un juez quien determine si hay delito o no pero, de lo que hemos conocido se deduce que todos hemos fallado. Nadie habló cuando, al parecer, lo que ocurría en el seno de la productora era vox populi: la víctima pidió ayuda en su empresa y la actitud de este señor era motivo de comentario en los pasillos de Canal Sur. Hasta lo conoció de primera mano un sindicato que no contó nada por respeto a la privacidad… y sí, los controles han fallado. Los de ADM pero también los de Canal Sur, que participa en la productora, donde tenemos mecanismos para actuar en estos casos, también si se trata de alguien externo pero los trabajadores los desconocen.
La Comisión de Igualdad se ha pronunciado sobre lo ocurrido y ha lanzado un comunicado consensuado que os adjuntamos pero que, para la AT se queda un poco corto. En esa Comisión, la AT pidió que se depuren todas las responsabilidades dentro de ADM, que se señale a quién pudo actuar y no lo hizo y se le aparte. En este sentido, coincidimos con el resto de sindicatos en el rechazo a que sea el director de RRHH de ADM, Óscar González Barba, el que se haga cargo de la productora. Es como poner al zorro a cuidar de las gallinas. Porque si la particular personalidad de Fuentes era de sobra conocida fuera, ¿qué no sabrían quienes allí trabajan? .
En este caso no valen medias tintas. El rechazo tiene que ser contundente y, creemos, que se ha tardado en reaccionar, también en Canal Sur. Muchos lo sabían y nadie habló. Quien podía quizá por connivencia. Muchos otros, incluida la víctima, por miedo y porque se juegan el pan. La precariedad, de nuevo tras el acoso.

